martes, 11 de febrero de 2014

VAIVENES FERROVIARIOS

           
   

      He pasado muchas horas de mi vida montada en un tren. De hecho, esta entrada la estoy escribiendo montada en uno de ellos. La mayor parte de mis trayectos han sido lazo de unión de mis dos ciudades casa: Córdoba - Sevilla.
Al mes suelo ir en tren una media de 4 o 5 veces más o menos y durante un año cada fin de semana.
Y a pesar de los retrasos, del overbooking y que no es muy cómodo; no, no estoy cansada de viajar en tren. No porque me hace sentir viva. Cada llegada a un destino es una emoción, una sonrisa;  y cada partida hace que abandone un poquito de mí. Alegría y tristeza en sus lados más opuestos se muestran en mí cada vez que cojo un tren, eso es lo que me hace sentir así, las pasiones.

Ahora mismo escribiendo esto me siento un poco como en una película de los años 20. Despidiendo un ayer para saludar a un futuro y dejando testimonio de como me siento. Soy una persona bastante bohemia y un bohemio es amigo de trenes, sin lujos y abarrotados de personas, cada una con un sentimiento distinto y una historia que contar.


        En el vagón que voy está completamente lleno y la visión que tengo desde mi asiento alcanza a ver solamente el perfil de una señora con un jersey rosa muy alegre que me ha llamado mucho la atención, porque a pesar de ser una señora mayor lleva un móvil de ultima generación, un mp3 y esta usando el Whatsapp. En el asiento delantero hay un chico que ve una película en su portátil y a mi derecha un muchacho escucha música, ¿qué escuchará? seguro que no lo mismo que yo, "What a wonderful world" de Louis Amstrong; y a mi izquierda la ventanilla. Está anocheciendo y el paisaje solo se intuye y si me acerco al cristal poco a poco se funde el paisaje desapareciendo por completo y tan sólo me veo a mí.


Afuera llueve y hace muchísimo viento, me encantaría parpadear y descubrir que me he remontado a algún siglo atrás donde llevar un cuaderno y un lápiz en el macuto era normal.

Sea como sea, las pasiones que se acumulan en un tren siempre existirán, sea el siglo que sea y ello me parece realmente mágico.
Con ello solo quiero hacer ver que la magia y lo maravilloso, reside siempre en las personas y en todas y cada una de las historias que puedan contar, por ello creo que cada persona debería tener un cuaderno donde expresarse, donde contar todo aquello que siente, piensa y quiere, en el fondo, todo aquello que es.

Hay que dejar testimonio de la vida de cada uno porque todas son una aventura que seguro alguien, algún día, querrá conocer.

¡DEJAD UNA HISTORIA!

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